14 junio 2012

Racimo de viñedo de Bodegas Robles, junio 2012.

El fruto de la vid surge muy verde, ya que está saturado de clorofila, y a partir de aquí toda la planta empieza a trabajar en favor de la baya, que poco a poco irá creciendo.

La uva verde, sin madurar, contiene ácidos orgánicos naturales: ácido tartárico, ácido málico y ácido cítrico. La luz, temperatura y humedad van a ser decisivas en la conformación de los ácidos orgánicos, que posteriormente podremos encontrar en el vino.

Durante el proceso de maduración de la uva, los ácidos van cediendo terreno a los azúcares procedentes de la frenética actividad ejercida por las hojas, merced al proceso de fotosíntesis.

Los troncos de la cepa también contribuyen al dulzor de la uva, ya que actúan como acumuladores de azúcares. Debido a esta razón, las vides viejas son capaces de proporcionar un fruto más regular y una calidad más constante.