16 marzo 2014

Yema recién brotada en viñedo de Bodegas Robles, mayo 2012.

El comienzo de la primavera, cuando aparecen los primeros brotes, marca el comienzo del ciclo vegetativo de la vid. Aparecen los brotes nuevos de la planta (de color verde) y la savia vuelve a circular por el interior de las cepas, que despiertan así de su reposo invernal. Al aumentar la temperatura, las yemas empiezan a hincharse, las escamas protectoras que recubre a la yema se abren y la borra aparece. Es por ello que recibe el nombre de desborre.

Un invierno suave provoca un desborre temprano y un invierno fuerte implica un desborre tardío. Durante el invierno y el comienzo de la primavera, la actividad celular de la yema se manifiesta alrededor de los 10 ºC.


Primeras inflorescencias aparecidas en la vid, finales de abril 2012.

Las inflorescencias son las ramas del tallo, con crecimiento limitado, portadoras de flores.


Vista en detalle de lo que será el racimo


Aquí podemos observar un racimo con algunas flores cerradas y otras ya abiertas, mayo 2012.

Avanzada la primavera se produce la floración y cuajado. Se desarrollan flores hermafroditas muy pequeñas que tras su polinización por parte de insectos, cuajan en el fruto, que al principio son pequeñas bayas con forma y tamaño de guisante.

En el viñedo manejamos una cubierta vegetal que incluye especies silvestres autóctonas de raíz corta y fijadoras de nitrógeno, como las trebolinas, amapolas, leguminosas. Esta cubierta vegetal atrae a los insectos beneficiosos que favorecen la floración del viñedo ycontrolan las plagas.

La floración es una de las etapas más importantes del ciclo de la vid, pues las flores darán forma a los granos de uvas que componen los racimos. La flor de la vid suele ser poco llamativa, de tamaño reducido, de unos 2 mm de longitud y color verde. En las flores ya abiertas podemos comprobar (y contar) su cinco pétalos. En su interior ya podemos ver el grano de uva, que irá creciendo y madurando.